Por favor, Ulrich... Tómame...
En un lenguaje silencioso, él guio a Phoenix de vuelta a la piel del oso, donde ella se acostó. Entonces él le abrió las piernas, deslizando su rostro entre sus muslos, y metió la lengua en Phoenix, que gimió suavemente.
"¿Te gusta esto?" Preguntó Ulrich, respirando fuerte contra el sexo de Phoenix, quien solo pudo asentir con la cabeza en respuesta. Ulrich volvió a lamerla, haciendo que Phoenix se retorciera de deseo.
Acostada, con los ojos atentos, Phoenix veía a Ulrich deleitarse con su sabo