Phoenix estaba sentada en su aposento, rodeada por sus damas de compañía. Ellas trabajaban diligentemente, ajustando cada pliegue y bordado del vestido que usaría en la ceremonia del día siguiente. Naomi, una de sus damas más confiables, estaba peinando el largo cabello de Phoenix, pero sus movimientos eran ausentes, distraídos. Phoenix observó a Naomi por el espejo y, notando la distracción, decidió preguntar.
"Naomi, ¿está todo bien?" La preocupación en la voz de Phoenix era evidente.
Naomi,