Phoenix asintió con la cabeza, levantándose de nuevo. Sabía que este era solo el comienzo de un largo y arduo entrenamiento, pero no estaba dispuesta a rendirse.
"Necesitas arrodillarte de nuevo, Phoenix," ordenó Lyanna, con una voz firme pero con un toque de comprensión. "Esta vez, no te levantes. Mantén las manos levantadas y concéntrate solo en tu respiración. Siente el flujo de energía a tu alrededor."
Phoenix respiró hondo, luchando contra la ansiedad que amenazaba con apoderarse de su men