Estamos unidos, y que así sea siempre.
La cena estaba llegando a su fin, y la atmósfera en el salón de Rivermoor aún palpitaba con la intensidad de las horas anteriores. Tras el último plato principal y la degustación de los quesos locales, los sirvientes prepararon un cierre a la altura de la tradición: pequeñas copas de licor de moras y té de hierbas, cosechadas a orillas del Gran Río, fueron dispuestas frente a cada invitado. El licor, de color profundo y aromas dulces, era una tradición de Rivermoor, un gesto de cierre y reveren