Es por ti. Solo por ti
La mañana estaba fría, y Phoenix sentía el peso de la ansiedad apretando su pecho mientras sus ágiles manos trenzaban su cabello negro. Con cada cruce de hebras, intentaba encontrar un punto de equilibrio en medio del caos de sus pensamientos. No quería estar allí, encerrada, pero, al mismo tiempo, salir de sus aposentos significaba enfrentarse a Ulrich. Y no sabía si estaba lista para eso.
Respiró hondo, permitiendo que sus dedos se deslizaran hasta su vientre, sintiendo el leve movimiento den