—Enrique, no molestes —me lancé a la cama de nuevo—Déjame dormir.
—Vamos a cenar, en serio —me tomó de la mano haciéndome salir de allí—Si querías trabajar me hubieras dicho, en mi empresa hay muchos puestos.
—Por favor, ya hemos hablado de esto. Necesitaba hacer algo por mi sola.
—Está bien, pero por favor cuídate con Enderson, no lo conocemos bien y no sabemos cuáles son sus intenciones.
Miré su expresión para tratar de ver la trampa en ella, pero no había ninguna. Más bien parecía que decía