—Necesito el dinero extra—. La voz de Isabella le sacó de sus pensamientos. La miró ligeramente, mientras ella miraba al frente.
—¿Puedo preguntar por qué razón? Tienes un techo. No veo ningún problema—. Comentó y esperó una respuesta o comentario de algún tipo por parte de ella, pero no llegó ninguno, lo que le hizo volver a mirarla.
Estaba sentada en silencio, mirando al frente. Sin expresión. Ninguna reacción. Él se había dado cuenta de que ella no pensaba darle una respuesta, pero una cosa