Noelia
La biblioteca de la mansión Blackwood era impresionante. Estanterías de madera oscura se elevaban hasta el techo, repletas de libros antiguos y pergaminos que parecían contener siglos de historia. El aroma a papel viejo y cuero curtido impregnaba el aire mientras mis dedos recorrían los lomos gastados de volúmenes que probablemente valían una fortuna.
Había venido aquí buscando respuestas. Después de todo lo ocurrido, necesitaba entender más sobre el mundo al que ahora pertenecía, sobre