Aidan
La luna creciente se filtraba por las cortinas de mi habitación mientras permanecía despierto, escuchando. Podía sentirla al otro lado de la pared, su respiración acompasada, el suave movimiento de las sábanas cuando cambiaba de posición. Noelia dormía, pero yo estaba más alerta que nunca.
El vínculo entre nosotros se fortalecía cada día. Lo sentía crecer como una enredadera, extendiéndose por mi interior, arraigándose en cada fibra de mi ser. Pero necesitaba estar seguro. Necesitaba sabe