CAPÍTULO 32 — Era mío.
Sofía.
—Ella estaba algo desorientada cuando la metí en mi auto. La llevé al hospital con urgencia, y allí la atendieron. Sin embargo, cuando ella me miró por primera vez, vi angustia en sus ojos. Y conozco perfectamente el sentimiento, crecí viendo a mi madre en esa condición con Rafael…
Apreté mi mandíbula recordando las palabras de la abuela.
—No sé por qué me quedé todo el día en ese hospital con ella. Conectamos de alguna forma, y créeme, no era el tipo de mujer con la que solía salir.