El reloj digital en la pared de la clínica no emitía un tictac rítmico; rebanaba el silencio de la estancia con la frialdad de una cuchilla pesada al caer.
23:14:02.
Cincuenta y seis minutos para la medianoche. Cincuenta y seis minutos antes de que las cuentas de tránsito de Luxemburgo se secaran por completo, el destacamento de seguridad privada del Hospital Americano de París abandonara su planta y los ventiladores mecánicos de la Habitación 409 se apagaran, sumiendo el entorno en una penumbr