Donatello se acercó a Kiara, tomó su mano, y ella simplemente se dejó.
Sentir la calidez del contacto de su piel era algo que no olvidó jamás. Su cuerpo se estremeció al sentirse rozada por él, su corazón latió tan fuerte, nunca imagino estar justo ahí a centímetros de los labios de su amor, que aún lo cree imposible, se miraron a los ojos y por un momento se perdieron en sus miradas, el mundo se detuvo cuando trató de pronunciar palabras y sus labios fueron sellados por esos labios que anhelo p