Mundo ficciónIniciar sesiónEl momento en que finalmente eliges es más silencioso de lo que imaginas, como si el universo contuviera el aliento esperando que destroces un corazón para salvar otro.
El amanecer llegó pintando el cielo de rojo sangre y dorado enfermizo, colores que parecían demasiado apropiados para lo que estaba a punto de suceder. Adriana se encontró de pie en el centro de la sala del trono vacía, con el Rey a su izquierda y Damián a su derecha, ambos manteniendo una distancia que era tanto respeto como supervivencia. Los tres sabían que cualquier contacto físico antes del ritual podría desencadenar el colapso final, que el vínculo entre ellos estaba tan tenso que la más mínima perturbación podría hacerlo estallar como cristal sobrepresionado.







