Mundo ficciónIniciar sesiónCuando cada reflejo es espía de tu enemiga, la paranoia no es locura sino supervivencia hipervigilante.
La orden del Rey resonó por todo el palacio como un edicto de guerra: cubrir cada maldito espejo. Observé desde la ventana de nuestra habitación cómo los sirvientes se dispersaban en todas direcciones cargando telas negras, mantas gruesas, cortinas pesadas. Cualquier cosa que pudiera ocultar una superficie reflectante.
—Esto es una locura —murmuré, aunque agradecía la iniciativa.
Valentín se acercó por detrás, su presencia sólida y reconfortante contra mi espalda.
—Es necesario. No permitiré que esa bruja te torture desde su prisión.
Prisión que yo misma creé, pensé con amargura. Prisión donde la encerré después de asesinarla dentro de mi propio cuerpo.
Los días siguientes fueron una







