Cuando tu esposo tiene sexo con tu cuerpo mientras otra alma lo controla, el concepto de consentimiento se desintegra en paradoja legal y moral.
La luz de las velas proyectaba sombras danzantes sobre las paredes de nuestra habitación cuando Damián cerró la puerta tras de sí. El sonido del pestillo al encajar resonó como una sentencia. Yo estaba consciente, atrapada en mi propia carne como espectadora de mi propia violación, mientras Ravenna controlaba cada músculo, cada respuesta, cada gemido q