Había despertado en los brazos de Damián, y fue la sensación más hermosa que he sentido en vida. La calidez de sus brazos alrededor de mi cuerpo, el roce de su piel con la mía y los latidos de su corazón sincronizados con los míos, creaban la armonía perfecta.
Lo observé en silencio por unos segundos, admirando lo hermoso que se veía, y cuando intenté levantarme, él despertó. Su sonrisa de felicidad y la ternura en su mirada, hicieron mi mañana aún más perfecta.
—Buenos días —susurré sonriéndol