—Te ves hermosa, Daphne —pronunció Linsey.
—Mi hermanito tiene muy buen gusto —añadió Jennifer.
Trato de sonreírles y observo una vez más en el espejo, el hermoso, ajustado y sensual vestido blanco que me regaló Damián, el cual resalta a la perfección mi figura. El atuendo va acompañado de unos elegantes guantes sin dedos, del mismo color, y un sexy escote en forma de corazón.
Dentro de la caja en la cual llegó el vestido, también venía una fina caja de terciopelo azul, en dónde estaba un preci