Después de aquel abrazo, Damián dijo que quería hablar con Lucas, y Jennifer accedió con la condición de que fuera después de la cita. Finalmente, ella salió de la biblioteca, no sin antes guiñarme un ojo mientras cerraba la puerta. Entonces me di cuenta que me quedé a solas con Damián, y en cuanto nuestras miradas se cruzaron, pude notar el deseo con el que sus ojos me miraban. Quería correr hacia él y dejarlo besar mis labios hasta desgastarlos.
—Ya es hora de descansar —dijo rompiendo con el