Deseaba tanto estar en sus brazos que estaba por empezar a caminar hacia su habitación sin perder ni un segundo más. Sin embargo, había algo que me detenía...
Mordí labio inferior tratando de calmar un poco mi ansiada de él.
—Yo también muero por estar entre tus brazos, pero no con ella aquí —pronuncié viéndolo fijamente con decisión.
Damián me observa en silencio por un momento y luego suelta un suspiro acompañado de una pequeña sonrisa, mientras acaricia delicadamente mi mejilla.
—Tienes razó