Mundo ficciónIniciar sesiónCuando crees que finalmente has enterrado los fantasmas, el pasado tiene la costumbre de desenterrarse a sí mismo, generalmente en el peor momento posible.
El reloj de la cocina marcaba las 7:23 AM cuando Mariana vertió la quinta taza de café del día, esquivando simultáneamente a Zahra, que perseguía a Karim alrededor de la isla central con un calcetín mojado como arma improvisada. Los gemelos de cuatro años habían heredado la energía inagotable de su padre y la terquedad estratégica de su madre, combinación que convertía cada mañana en un ejercicio de supervivencia doméstica.
—Mamá, dile a Karim que devuelva mi muñeca —exigió Zahra, su voz alcanzando ese tono agudo que Mariana había aprendido significaba problemas inminentes.
—Karim, devuelve la muñeca —respondió Mariana automáticamente







