Mundo ficciónIniciar sesiónHay dos tipos de madres: las que negocian con terroristas, y las que mienten sobre no hacerlo.
Mariana pertenecía definitivamente al primer grupo.
El reloj de la sala de seguridad marcaba las 11:47 AM cuando finalmente dejó la taza de café —la octava del día— sobre la mesa de acero inoxidable con un golpe seco que hizo que Hassan levantara la vista de los monitores.
—No has dormido —observó él, sin inflexión en la voz, como quien comenta el clima.
—No he dormido —confirmó Mariana, cruzándose de brazos—. Tampoco he comido. Ni me he duchado. Ni he hecho nada excepto planear cómo voy a recuperar a mi hijo.
Hassan intercambió una mirada con Khaled, quien llevaba las mismas ropas del día anterior y lucía como si hubiera envejecido cinco años en doce horas.
—Vamos a recuperarlo —corri







