Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj digital de la mesita de noche marcaba las 10:47 PM cuando Mariana sintió que sus pulmones se negaban a expandirse completamente. El aire entraba en bocanadas cortas, insuficientes, como si alguien hubiera reducido el oxígeno de la habitación a la mitad. Sus manos temblaban mientras se aferraba al borde de la cama, y el sudor frío le recorría la espalda a pesar del aire acondicionado.
Khaled entró como una tormenta contenida, su tel&eac







