Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl reloj digital marcaba las 10:31 AM cuando Mariana sintió que el aire del Gran Salón se volvía denso, casi sólido. Idris descansaba en sus brazos, ajeno a la ceremonia que acababa de consagrarlo como príncipe bendecido de Alzhar, mientras el sacerdote recitaba las últimas plegarias en árabe clásico. Las cámaras parpadeaban desde todos los ángulos, capturando cada momento para la posteridad, y Mariana mantenía esa s







