Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl acero reforzado del búnker parecía un chiste ahora. Mariana observaba a los treinta guardias moviéndose por la habitación del palacio de Zahiria como hormigas frenéticas, sus linternas trazando líneas de luz que convertían cada sombra en una amenaza potencial. El reloj digital marcaba las 4:15 AM, pero el tiempo había perdido significado hacía horas.
—Aquí hay otra —anunció uno de







