La felicidad más pura siempre llegaba acompañada del miedo más oscuro. Mariana lo había aprendido de la forma más brutal posible, y mientras sostenía a Idris contra su pecho, sintiendo el peso cálido y reconfortante de su hijo recién nacido, esa verdad se materializó una vez más en la habitación del hospital.
—No —murmuró contra la cabecita cubierta de cabello oscuro—. No permitiré que esto pase otra vez.
Las palabras salieron con una firmeza que sorprendió incluso a ella misma. Khaled, que hab