Mundo ficciónIniciar sesiónKhaled sostenía el libro como evidencia en juicio, sus dedos blancos de la presión. Los poemas marcados, la nota con su caligrafía perfecta, todo pintaba imagen que Mariana podía ver formándose en su mente.
—No es lo que piensas —comenzó ella.
—¿No? —la voz de Khaled era peligrosament







