El sol se ponía sobre el palacio, tiñendo las paredes de un dorado intenso que contrastaba con las sombras alargadas. Khaled observaba desde la ventana de su despacho, con las manos entrelazadas tras la espalda. Su mente vagaba por recuerdos que creía olvidados, pero que ahora regresaban con una claridad perturbadora.
Rashid. Su nombre evocaba una mezcla de emociones contradictorias. Habían crecido juntos, compartido juegos, estudios y confidencias. Pero siempre había existido esa vena competiti