Capítulo 64. El despertar de Fabio.
El sonido de voces lejanas la arrastró de vuelta a la realidad.
Belinda despertó con un jadeo, el corazón latiendo como un tambor de guerra.
Abrió los ojos de golpe, su respiración agitada y su cuerpo empapado en un sudor frío.
La luz blanca del techo la cegó por un momento, y el olor a antiséptico le recordó dónde estaba. Intentó sentarse, pero una enfermera la detuvo con suavidad.
—Tranquila, señora. Todo está bien.
Se recostó de nuevo, mientras los recuerdos llegaban a ella, el pasillo