Capítulo 73. Epílogo.
Los meses pasaron con una dulzura tranquila. La barriga de Belinda crecía con cada semana, y la emoción en la casa era palpable.
Thiago, aún no entendía del todo lo que significaba ser hermano mayor, sin embargo, señalaba el vientre de su madre con curiosidad.
—¿Allí está el bebé? —preguntó, tocando suavemente la piel estirada de Belinda.
—Sí, mi amor —respondía ella con ternura, colocando su mano sobre la de su hijo—. Tu hermanita está aquí dentro.
Fabio, cada vez que escuchaba esas palabras,