Capítulo 65. El camino de regreso.
El sonido de los monitores de la habitación de Fabio era lo único que rompía el silencio en aquel espacio estéril.
Belinda no soltaba su mano, aferrándose a la calidez de su piel, sintiendo cada latido débil, pero constante.
Los médicos habían dicho que su despertar era un buen indicio; sin embargo, la recuperación sería larga y difícil. Fabio aún no podía hablar, su cuerpo estaba débil, y su estado seguía siendo crítico.
Aun así, estaba vivo.
Y Belinda se aferraba a ese milagro con todas sus