Capítulo 54: ¿Qué demonios hiciste?
El reloj del despacho marcaba las once y media de la noche cuando Logan Langford cerró la carpeta que el investigador privado acababa de dejar sobre su escritorio. El silencio era absoluto, apenas roto por el zumbido del exterior.
Durante varios segundos se quedó inmóvil, observando el documento sin tocarlo, como si aquello fuera una bomba que en cualquier momento pudiera estallar.
Pero finalmente lo hizo. Abrió la carpeta. Y lo que leyó dentro lo dejó helado