**LEONOR**
El eco de sus crueles palabras se quedó vibrando en la habitación mucho después de que la puerta se cerrara. Me quedé inmóvil junto a la chimenea, sintiendo cómo el calor del fuego contrastaba con el frío gélido que se había instalado en mi pecho. Mis manos bajaron lentamente hasta mi vientre. Cuatro semanas. Un hijo. Una vida gestándose en mi interior, fruto de una noche envuelta en bruma y de un hombre que me miraba con una mezcla de deseo contenido y desprecio absoluto.
—Una sombr