**CASPER**
La vibración de mi teléfono personal rompió el estancamiento de la habitación. Solté la mandíbula de Leonor con un movimiento seco, apartándome de ella como si su cercanía fuera un cortocircuito para mis sistemas. Ella dio un paso atrás, respirando agitada, limpiándose el labio inferior con el dorso de la mano con un desprecio que me encendió la sangre.
Miré la pantalla del dispositivo. El remitente del mensaje cifrado no era mi madre ni el consejo de administración de Zúrich. Era un