—Nunca —murmuró él, con voz baja y áspera como grava arrastrándose por el suelo.
Astra parpadeó, confundida por la vehemencia en su tono. Por un momento dudó, como si debatiera si dar un paso adelante o retroceder. Optando por el coraje en lugar del miedo, levantó la barbilla y lo miró fijamente.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó, intentando mantener la voz firme, pero el temblor la traicionaba—. Ahora me odias. Ya has encontrado a otra compañera que te sirva, así que pensé… —hizo una paus