—Vas a hacer que esto quede perfecto —dijo la mujer mayor con severidad. Su voz cortante atravesó el cálido aire de la mañana. Marchaba al frente, con las faldas barriendo el camino de piedra, mientras guiaba a Astra y a las demás doncellas hacia el jardín del palacio. El aire estaba cargado del aroma a tierra fresca y flores en flor.
Astra no dijo nada, solo asintió mientras la seguía. En cuanto entró al jardín, sus pasos se ralentizaron. Sus dedos rozaron suavemente los pétalos suaves de un e