—Sí, sí, ¡está pasando! —la voz de Magnus resonó emocionada en la mente de Lysander, un eco celebratorio que vibraba de alegría desbordante mientras sus labios se encontraban.
Lysander apenas había empezado a responder, con las manos apretando instintivamente la cintura de Astra, cuando un fuerte golpe rompió el momento.
*Toc. Toc.*
Se quedaron congelados. Su corazón aún latía con fuerza, pero ahora por un tipo diferente de tensión.
—¿Quién es? —preguntó Lysander, con voz baja y cautelosa. Apar