AARON BIANCHI
Subí directamente a la sala de oncología infantil. Estaba feliz y esperanzado…
«Y ese no era un estado normal en mi»
Pero si, habían llegado tantas personas a realizarse ese examen, que una ventana de esperanza y posibilidad se había abierto.
Y eso quería compartir con Yamila, y hasta con Amed, que no entendí todo, pero sin dudas estaba harto de estar enfermo y confinado a un hospital.
Había sido muy valiente, pero no había dudas que odiaba las agujas con todas su fuerzas.
C