YAMILA KAYA
Me aferré a su abrazo, aunque sabía que eso no cambiaba nuestra situación, aferrarme a Aaron Bianchi no m ede volvería de forma mágica a mi hijo.
—No tenemos tiempo para “encontrar” la forma— susurré con demasiada tristeza en la voz—. Quizás suene como una egoísta, como una dramática, pero no hay vida para mi si algo le ocurre a Amed— agregue con lágrimas en los ojos.
—Confía en mi bonita, haré lo que sea para que estemos juntos— asentí con la cabeza apoyada en su pecho, escuchand