YAMILA KAYA
No sabía de dónde había sacado el valor para enfrentar a Aarón cuando llegó a mi apartamento, pero ya estaba hecho. Y había resultado ser incluso más sencillo de lo que creí, con él las cosas fluían sin que dolieran tanto.
Cuando vi su reacción, inmediatamente supe que para él, era tan ajena esa situación cómo para mi misma. No podía ser cómplice del otro desarmado, si era lo más parecido a un ángel de la guardia que había visto en mi vida. Era un escudo de acero que se abría alred