C75: TIENES MI PERMISO.
La criada negó de inmediato, sacudiendo la cabeza con evidente nerviosismo.
—No, no, no —respondió apresurada—. No puedo hacer eso. Si la señora Luna se entera de que entregué a su cachorro para que alguien más lo sostenga, me arrancará la cabeza. Y con lo irritable que está hoy… prefiero no imaginarlo siquiera.
—No te preocupes —le aseguró Sigrid—. Será solo un momento, te lo prometo. Déjame intentar calmarlo, aunque sea un poco. Luego te lo devolveré.
La criada dudó. Dudó mucho. Sus brazos co