Sofía permaneció sosteniendo aquellos sobres entre las manos mientras los observaba.
—¿Esto es lo que creo que es? —preguntó con amargura—. ¿Estás buscando una manera de deshacerte de mí?
—Imaginé que lo interpretarías de esa forma —replicó Giskar—, pero eres libre de pensar lo que quieras. La verdad, Sofía, es que ya no intentaré convencerte de nada. He hablado contigo incontables veces, te he advertido sobre tus comportamientos y aun así decidiste ignorar cada una de mis palabras. Te dejé muy