Celeste permanecía en los extensos jardines del palacio, lejos del salón donde Asherad y Elliot mantenían aquella conversación que definiría demasiadas cosas para todos.
Aunque por dentro sentía unas ganas inmensas de acercarse a escondidas para escuchar cada palabra, sabía perfectamente que no tenía permitido hacerlo y que, precisamente por esa razón, Damián la había llevado hasta allí.
Él entendía muy bien que, si la dejaban cerca de la sala de visitas, tarde o temprano terminaría intentando