Elliot, aún en el suelo y bajo la presión del Alfa, mantuvo la calma dentro de lo posible y respondió, procurando no agravar la situación.
—Le pido disculpas por haber utilizado palabras que pudieron sonar posesivas —expresó—, pero eso no cambia el hecho de que Celeste es mi Luna.
—¡Tiene que haber un error! —replicó Asherad con dureza—. ¡Celeste no es más que una niña!
—¡Ya no soy una niña! —intervino Celeste, alzando la voz—. ¡No me trates como si lo fuera!
—¡Claro que lo eres! ¡Tu comportami