C258: YO NO SOY ASÍ.
Mientras tanto, en su habitación, Damián estaba prácticamente arrojando su ropa dentro de unas bolsas que pensaba llevar atadas a su espalda.
En ese momento se escucharon unos golpes suaves en la puerta.
—Damián… ¿puedo pasar? —preguntó la voz de Sigrid.
—Claro que sí, mamá —respondió él desde dentro.
Sigrid abrió la puerta y entró en la habitación, cerrándola detrás de ella.
Se acercó a su hijo mientras él seguía organizando apresuradamente sus cosas.
Finalmente Damián cerró una de las bolsas