El corazón de Gael dio un salto tan brusco que por un instante creyó que se le iba a escapar del pecho. Sus ojos se abrieron con sorpresa y se levantaron de inmediato hacia el rostro de Damián.
—¿Amarlo? —repitió, completamente desconcertado. Tragó saliva antes de continuar, visiblemente incómodo—. Bueno… eso… Eso suena bastante soberbio, ¿no cree? Quiero decir… yo lo admiro. Lo respeto profundamente. Confío en usted y en su capacidad para convertirse en un gran líder en el futuro. Pero amarlo.