C225: DONDE PUEDA ENCONTRARTE SIEMPRE.
Era ya avanzada la tarde cuando Damián se dejó caer pesadamente sobre la silla de su estudio. Durante tres días había trabajado sin descanso, revisando documentos, resolviendo disputas menores, organizando patrullas y atendiendo informes que, en realidad, podían haber esperado. No todo exigía urgencia. Pero mantenerse ocupado le resultaba conveniente.
El sello estaba funcionando.
No sentía nada.
Ni la inquietud constante que antes lo empujaba a buscar a Gael con la mirada, ni el impulso irracio