C161: ME ODIO A MÍ MISMA.
Unos días más tarde, un par de guardias se presentaron frente a la celda de Morgana. Como dictaba la ley, le preguntaron cuál era su último deseo.
—Quiero hablar con mi hija… con África. ¿Me lo permitirán?
Aquella petición no podía concederse de inmediato. Los guardias debían informar primero al juez, quien analizaría la solicitud y decidiría si era apropiado o no. Pasaron varias horas antes de que regresaran. Finalmente, volvieron por Morgana y la condujeron a la celda donde África permanecía