C160: MORIRÉ CON ELLA.
En ese instante, Asherad alzó la voz con una fuerza que hizo estremecer el salón.
—¡No! —exclamó—. ¡No, no voy a permitir que maten a Sigrid! Ella no es culpable de nada. ¡Esto es una injusticia!
En ese momento, el sacerdote, que también estuvo presente en todas las audiencias, avanzó con rapidez hasta colocarse a su lado. Con el semblante preocupado, intentó tomarlo del brazo.
—Alfa, por favor —le suplicó—. Venga conmigo...
Asherad se apartó de un tirón.
—¡No, suéltame!
El sacerdote se inclinó