Asherad permaneció observándola durante un largo instante, en silencio. Sigrid no intentó justificarse, no buscó excusas ni culpó a nadie más, como los demás habían hecho. Asumió la responsabilidad y estaba dispuesta a pagar con su vida. Lo único que pedía era que Damián fuera protegido.
En cuestión de segundos, él dio varios pasos rápidos hacia ella, acortando la distancia que las cadenas habían impuesto. Se inclinó frente a Sigrid y le tomó los hombros, obligándola a alzar la cabeza del suelo