El Alfa no perdió más tiempo y comenzó a asignar a cada grupo su tarea. Eligió personalmente al par que debía ir tras Sigrid y, del mismo modo, designó a los dos que lo acompañarían a él para detener a África.
Cuando terminó de distribuirlos, alzó la voz una última vez.
—Ya están todos asignados. Muévanse de inmediato. Quiero a cada uno de los señalados bajo custodia y en la mazmorra esta misma noche.
La orden fue suficiente. Los guardias reaccionaron al instante, dispersándose por la mansión con rapidez y disciplina. En cuestión de segundos, el amplio vestíbulo comenzó a vaciarse mientras cada grupo se dirigía a su destino.
El primer destacamento, compuesto por cuatro hombres, se encaminó al estudio, el lugar que Asherad había indicado como el más probable para encontrar a Cedric. Si no estaba allí, tenían instrucciones claras de registrar cada rincón de la mansión hasta dar con él y proceder al arresto.
Avanzaron por los pasillos sin vacilar y, al llegar, abrieron la puerta del estu