El Alfa no perdió más tiempo y comenzó a asignar a cada grupo su tarea. Eligió personalmente al par que debía ir tras Sigrid y, del mismo modo, designó a los dos que lo acompañarían a él para detener a África.
Cuando terminó de distribuirlos, alzó la voz una última vez.
—Ya están todos asignados. Muévanse de inmediato. Quiero a cada uno de los señalados bajo custodia y en la mazmorra esta misma noche.
La orden fue suficiente. Los guardias reaccionaron al instante, dispersándose por la mansión c